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“Está devastada”. La última pullita de Kiko Hernández que deja a su compañera fuera de juego.

kiko hernandez
Escrito por Sergio Sáez

Ya habíamos dado la noticia del estreno de “Sólo / sola” con la aparición de Anabel Pantoja. Anabel, que aparenta ser muy recia en el plató, no parece  ser tan dura al momento de enfrentarse a la soledad del “pisito”, ¿Será que la conciencia la carcome?

No está pasando por un buen momento en “Sálvame”, por lo que sus nervios están a flor de piel. Sin embargo, la influencer ha aceptado someterse al reto.

Solo

No había pasado 24 horas cuando las cosas empezaron a complicarse para Anabel Pantoja, hasta el punto de querer huir del programa. La gente de “Sálvame”, sabiendo que estaba en dificultades, fueron a darle su “apoyo solidario”.

Anabel está devastada

La confinada se emocionó al verlos desde lo lejos, aunque solo pudieron hacer contacto desde estacionamiento. Sus emociones se reflejaban como mezcla de risas con lágrimas.

Al estar más cerca, la sevillana no paraba de sollozar, expresando que el lugar era demasiado pequeño. Sus compañeros se sorprendieron al verlas en esas condiciones.

Definitivamente, Telecinco encontró la fórmula perfecta para hacer que los visitantes que se les vaya pinza, sin mucho esfuerzo. La soledad  y la ansiedad han vuelto loca a Anabel Pantoja.

Mila la consolaba prometiéndole un gazpacho al mejor estilo andaluz. En agradecimiento, la sobrina de Isabel Pantoja no paraba de decir “Te quiero gordi, te voy a defender a muerte”,

El “cariñito” de Kiko Hernández

Sin embargo, cuando las cosas no podrían estar peor para ella, Kiko Hernández se las pone más pesadas. Estos dos no se llevan para nada bien, y nada mejor que una visita “amistosa” para sembrarle la semilla de terror

En un momento se escucha cuando Kiko lanza un comentario:

“los bailes y lo de la comida está muy visto, reinvéntate chata. Si sigues así te echan”

Con la tensión, el agobio y la consternación que sufría, la colaboradora entró en shock. “Pero, ¡qué hago! Estoy sola, sin nada que hacer. Nada, nada. Tampoco quiero forzarlo. No me está viendo ni mi madre”, señala desesperada. Por dentro, Kiko estaría muy feliz de haber hecho sufrir a la sevillana

Anabel pudo captar la malicia del comentario y le decía Mila: “Qué malo es, qué malo, ¡qué malo! Los disgustos que me da, no se alegra: nunca. Yo creo que no tiene que quererme mucho o al menos le intereso para mal”.

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